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El desayuno de los días festivos ha de ser una de las comidas más relajantes para empezar bien el día. Os vamos a dar una serie de recomendaciones para dar a nuestro desayuno un toque ZEN.
Es importante levantarse relajado y sin prisas para poder aprovechar toda la esencia de los alimentos y no tener sensación de hambre a mitad de la jornada.
Elige una buena mantelería. Opta por algo discreto y de color claro y fresco.
Un centro de mesa, flores, velas u otros detalles le darán un toque personal y realzaran lo que vayas a servir, teniendo siempre en cuenta que no han de llegar a molestarnos.
Las velas aromáticas pueden ayudar mucho a evitar que haya malos olores, aunque es mejor antes ventilar muy bien la habitación y despejarlo de olores excesivos.
Las servilletas a juego con el mantel y del mismo tejido. Dobladas triangularmente, y colocadas a la derecha o izquierda del plato. Una cubertería adecuada, vasos y copas para las diferentes bebidas, platos de líneas rectas, y sobretodo, imaginación, creatividad y buen gusto.
Y para dar el toque final, ambiente la estancia con música relajante.
Recuerde que tanto para los más pequeños de la casa como para los adultos, el desayuno es la comida más importante del día, así que siéntese a desayunar y hágalo lentamente, saboreando los alimentos pausadamente y sin prisas.
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